Yute trenzado, lona y una historia larga de trabajo mal pagado. La alpargata es el ejemplo perfecto de cómo un calzado nacido de la escasez acaba en una pasarela y vuelve a bajar al mercado dos temporadas después.
De dónde viene
De todo el Mediterráneo occidental, con concentración industrial en La Rioja, Aragón y el Levante. Se hacía con esparto o yute, materiales baratos y disponibles, y se usaba en el campo y en la ciudad por quien no podía pagar cuero. El trenzado de la suela se hacía a mano y a domicilio, otra de esas tareas invisibles que sostuvieron industrias enteras.
Cómo está hecha
La suela es una trenza de yute cosida en espiral y prensada, hoy casi siempre con una capa de caucho vulcanizado en la base para dar agarre y resistencia. El corte, de lona o algodón, se cose a esa suela por el perímetro. Las versiones con cuña llevan un bloque de yute más alto recubierto. Es una construcción sin refuerzos internos: flexible por completo.
Qué esperar
Ligereza, transpiración y muy poca sujeción. Es calzado de verano, de trayecto corto y de suelo seco. El yute sin capa de goma se deshace con la humedad —esa es su limitación histórica y sigue siéndolo—, así que la base de caucho no es una traición al diseño sino la única forma de que dure más de un mes.
Qué mirar
Que el trenzado esté prieto y sin hilos sueltos, que la costura perimetral sea continua y que la lona no tenga arrugas en la puntera, señal de un montado apresurado. Si lleva base de caucho, que esté bien adherida en todo el borde, que es justo donde empieza a despegarse.
En la categoría de alpargatas de mujer conviven las dos familias, la plana clásica y la de cuña, con acabados en lona, piel y textil.
Cuidado
Nada de lavadora. El yute se hincha, pierde forma y no vuelve. Cepillo seco para la suela, paño húmedo con jabón neutro para la lona, secado a la sombra y con relleno de papel. Guardarlas en sitio ventilado: la humedad las estropea igual estando quietas.