Guía práctica

Calzado infantil

Crece deprisa y no se queja a tiempo. Dos motivos para medir a menudo y mirar con criterio.

Investigación y edición: Archivo León PostigoLectura: 7 min

El calzado infantil concentra dos cosas incómodas: crece deprisa y no se queja a tiempo. Un niño de tres años no dice «me aprieta en el quinto metatarsiano»; dice que no quiere ponerse esos zapatos, y a veces ni eso.

Medir cada dos o tres meses

Entre los dos y los seis años, el pie puede crecer un número cada tres o cuatro meses. Entre los seis y los diez, algo más despacio. Medir en casa con la hoja y la pared —el mismo método de la guía de talla— es suficiente y evita el ritual de comprobar apretando la puntera con el pulgar, que da falsos negativos porque los niños encogen los dedos por instinto.

Cuánto margen dejar

La práctica habitual son diez o doce milímetros de longitud útil por delante del dedo más largo. Menos, y el zapato se queda pequeño en semanas. Más, y el niño camina arrastrando, con el punto de flexión desplazado y el pie moviéndose dentro. Comprar dos números de más para que dure el curso sale caro de otra manera.

Qué mirar en un zapato infantil

El zapato colegial, un caso aparte

Es el que más horas se usa y en las peores condiciones: patio, escalera, lluvia, ocho meses seguidos. Pide construcción resistente —el inyectado directo domina esta categoría por buenas razones—, suela que no marque el suelo del aula y un cierre que el niño pueda manejar solo. Las secciones de zapatos colegiales y de calzado infantil están organizadas justamente por ese uso, que es más útil que ordenarlas por estilo.

Heredar zapatos: matices

La objeción clásica —«el zapato ya está deformado por otro pie»— tiene parte de razón y parte de leyenda. Un par poco usado, con la suela entera, el contrafuerte firme y sin desgaste asimétrico, es perfectamente aprovechable. Un par con el talón vencido hacia dentro, la suela gastada en un lado o la plantilla hundida, no: obliga al pie nuevo a adaptarse a la pisada del anterior.

La plantilla interior se puede sustituir. El contrafuerte y la deformación del corte, no.

Primeros pasos

Antes de caminar con soltura, lo que hace falta es abrigo y protección, no estructura. Suela muy flexible, corte blando, sujeción suave. El pie descalzo sobre superficie segura sigue siendo la mejor escuela de marcha que existe, y ningún zapato «corrector» de venta libre mejora eso. Si hay dudas sobre la pisada, el pediatra decide si procede consultar.

Los náuticos, las merceditas y los mocasines infantiles que documenta este archivo —la marca W.A.G. Boys— pertenecen a esta categoría de calzado de vestir infantil. Se hacían para durar más de lo que dura el pie que los estrena, y por eso siguen circulando.